Se cumple el octavo día: Loja vive las artes vivas

Este jueves 22 de noviembre, se cumplieron 8 días desde que inició la fiesta máxima de las artes vivas de nuestro país. Varios han sido los grandes artistas y colectivos que han pasado por las tablas de los diferentes escenarios de la ciudad, pero aún quedan otros tantos por llegar. ¡El arte en Loja no se detiene!

Durante la mañana se realizan talleres que forman parte de la Escuela del Festival como “El placer trágico del clown”, dictado por el argentino Gabriel Chamé Buendía quien presentará so obra “Othelo” el viernes 23 y sábado 24 de noviembre. Esta semana también se llevaron a cabo otras actividades que permitieron un acercamiento de los talleristas con los artistas, como el “Taller de Invención de Títeres”, que se realizó del 16 al 20 de noviembre, dictado por Iker Vicente de la Liga Teatro Elástico, de México, y cuyo resultado se verá el 24 y 25 de noviembre en la Plaza Central con el espectáculo “Las Bestias Danzan”.

Las obras del octavo día del Festival arrancó a las 16:30 en la Plaza San Sebastián, con la presentación de Cactus Azul Arte Escénico. Con su propuesta llamada “Turbulencias” nuevamente recordó al público, que transitaba por la plaza y poco a poco se acercaba hacia el escenario, que la gesta libertaria de 1809 no solo se desarrolló con los próceres sino que las clases populares, estudiantiles y obreras también cumplieron su parte en la consecución de la independencia, y más que eso, en conseguir la libertad.

A las 17:00, Artemisadanza puso en escena por segunda ocasión en la Sala Nueva de La Casona, “Apuntes de Arena”. Este espectáculo que esta compuesto de 3 danzas cortas: “Origen rojo”, primera parte del recital, es una crítica a la imposición del matrimonio en la vida de la mujer; “El trino de la espera”, indaga al recuerdo del tiempo de gestación; y “Las niñas de Guatemala”, que baila la crónica de las 41 niñas que fueron victimas del fuego en 2017.

En la noche, tres espectáculos salieron a escena: la agrupación Proyecto Coyote llenaba nuevamente la sala del Teatro Bolívar para presentar “Las Soledades de Susana San Juan”, inspirada en uno de los personajes del Libro “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo. En esta historia sus personajes, siempre errantes, caminan sin saber a dónde, buscando algo que no saben.

Al mismo tiempo, el Centro Cultural Alfredo Mora Reyes era testigo de uno de los espectáculos de danza más esperados de este Festival. Los bailarines españoles Álvaro Esteban y Laura Aris interpretaron “Cualquier Mañana, Tríptico”, un trabajo que utilizó la técnica del “partnering”, en donde los cuerpos se sostenían y soportaban entre si al compas de la música, pero en el que además, cada bailarín tuvo su pieza independiente antes de hacer su interpretación juntos. La coreografía de los españoles recibió una sonada ovación, como era de esperarse.

En el Patio de La Casona Bolívar, otra obra hacía su debut en este Festival: “El Jardín Imposible”, de Camino Rojo Danza Teatro, quienes presentaron una propuesta con una mirada surrealista que transportó al espectador a un lugar donde todo fue posible y donde predominaron las imágenes y los reflejos del pasado y del presente.

El Teatro La Plaza de Perú, nuevamente fue el encargado de cerrar la jornada 8 del FIAVL. Después del éxito de su primera presentación, los 900 asientos del Teatro Benjamín Carrión quedaron cortos para todo el público que quiso presenciar esta interesante adaptación a un clásico de Shakespeare. Mucho Ruido por Nada pasará a la historia del FIAVL como uno de los favoritos, y no solo por su calidad escénica e interpretativa, sino porque dejó en el público una importante lección: cuando el amor es verdadero, rompe cualquier frontera, incluso la del género.

De esta manera concluyó un día más del mayor encuentro de artes escénicas del país, al que le quedan algunos días todavía, pero al que ya se le comienza a extrañar.