El quinto día del FIAVL: Historias en las calles, sueños en las tablas, y mucho talento Lojano

El Festival Internacional de Artes Vivas Loja 2018 se encuentra a mitad de camino, y en su rastro ha dejado grandes espectáculos y presentaciones de calidad que serán difíciles de olvidar. Como ya es costumbre en esta tercera edición, cada día es una fiesta nueva, llena de arte y cultura que inunda las calles, plazas, parques y teatros; el quinto día no fue la diferencia.

La programación de este lunes 19 de noviembre de 2018 comenzó desde la mañana, cuando la agrupación española Kamchàtka hizo su aparición en la Plaza Central de Loja. Interactuando con la gente y los elementos que se les cruzaban por el camino, encantaron las calles de Loja con su singular estilo de teatro de calle. Su intervención tuvo un objetivo: hacer reflexionar a las personas sobre su relación con el otro, el diferente, el extranjero; los temas como la migración, la empatía con los ajenos salieron a relucir en rincones del centro de la ciudad sede el FIAVL 2018.

En la tarde, el grupo nacional Analogía hizo su primera presentación en la Centinela del Sur. Quienes se dieron cita en la sala nueva de la Casona, pudieron presenciar un show de danza contemporánea de cuatro grandes bailarinas en la obra “Analogía: 4 obras, 1 origen”: cuatro piezas que contaban, cada una con su estilo, historias que derivaron en una misma búsqueda, la libertad.

Horas más tarde, ya en la noche, la plaza San Sebastián fue testiga de la intervención de la Compañía Nacional de Danza, junto a los INnato de Costa Rica, con la obra de danza contemporánea “Cuántas Veces”. Esta propuesta nació desde un planteamiento existencialista que su director, Marko Fonseca, se planteó: ¿cuántas veces nos enamoramos?, ¿cuántas veces somos de otro país? ¿cuántas veces la mala suerte nos encuentra?, entre otras.

Fue el turno de Los Angeles Taiko Ensemble quienes deleitaron a los asistentes de la plaza San Sebastián. Una centena de personas se movieron al ritmo de los tambores tradicionales japoneses llamado taiko acompañados de algunos toques de jazz. El público interactuó con los músicos y el espectáculo se convirtió en una fiesta.

A la misma hora, el grupo quiteño Rama de Plata realizó su segunda y última presentación en Loja. El público hizo una reflexión sobre la vida y la muerte en la obra “Venciendo a la Cordura” con marionetas y música en vivo.

El Colectivo Confundamiento, por su parte, realizó su último viaje sensorial sobre las tablas de Loja. El amor, las siembras y cosechas, la sabiduría de los abuelos, los florecimientos, la relación con la tierra: la cultura Puruwa fue recreada a través de olores, sabores, relatos, sonidos y melodías; los asistentes vivieron esta experiencia vendados los ojos.

Uno de los teatros donde se realiza el Festival cobró vida a través de una puesta en escena muy divertida. El Teatro Bolívar recibió la comedia clown “Bitácora para Volar”, del grupo El Derrumbe Colectivo Teatral, que puso a reír y a divertirse a toda la audiencia que copó las butacas de este emblemático templo de las artes lojanas con la historia de un joven que sueña con ser un exitoso actor.

La quinta noche del Festival concluyó con un espectáculo nacido, creado y desarrollado en el corazón de Loja. El Teatro Benjamín Carrión Mora fue el lugar donde los representantes de esta ciudad pusieron en escena su obra. La escuela de ballet Lojadanza, de la maestra Aura Ocampo, revivió una bella historia de amor entre dos campesinos saraguros, típicos de las tierras lojanas, pero agregándole su toque contemporáneo, sin perder su esencia étnica. “Saraguro, La Historia de Toa y Manco”, obra netamente hecha en Loja, por lojanos, y que además contó con la participación de la maestra Andrea Vela dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Loja, recibió una merecida ovación de las 900 personas que presenciaron el espectáculo. Este espectáculo contó con más de 150 artistas en escena y demostró el porque a la Centinela del Sur se la considera la cuna del arte del Ecuador.