Descubre las historias de los personajes de FIAVL2018

 

Lina Bailarina

En la calle Rocafuerte, entre Bernardo Valdivieso y Olmedo -sí, en pleno Teatro Bolívar-, el fuerte llanto de una niña despertó al Hada del Azúcar. El hada tocó la piel de la pequeña niña y la pintó de colores. La bautizó como “Lina Bailarina” y le regaló el don de llevar el arte en sus pies. Desde entonces, Lina va por la vida moviéndose al ritmo de la música, siempre bailando, parece que lleva por dentro su propia melodía y su cuerpo la interpreta a cada paso. Antes de aprender a escribir Lina ya sabía lo que era un “adagio” y un “pas de bourree”. Su vida  ha estado rodeada de escenarios, tafetán, tutus, zapatillas de ballet y peinados templados. Hoy, si observas con cuidado, puedes verla en el Festival Internacional Artes Vivas de Loja paseando por las calles o dando saltos llenos de gracia en su hogar, el escenario del Teatro Bolívar en Loja, Ecuador.

 

Wiki Festival

En la pequeña comunidad de Saraguro en la provincia de Loja -al sur del Ecuador-, José esperaba con ansias, como casi todos los niños del mundo, la llegada de la Navidad. Pero él no anhelaba regalos, solo esperaba el momento perfecto para atrapar uno de los coloridos retazos de tela del disfraz de un Wiki, que con la algarabía del baile se desprendían de su traje. Al cumplir 18 años tenía suficientes pedazos para cumplir su sueño, armar su propio disfraz para ser uno de los festivos Wikis que alegran las fiestas de su comunidad. Hoy aprovecha cada fiesta en Saraguro y toda Loja para demostrar sus habilidades como Wiki, bailando al compás de Chaspishca y muchos otros ritmos con su colorido disfraz de retazos. No es raro verlo repartiendo su alegría y bailando por las calles lojanas durante el Festival Internacional Artes Vivas de Loja.

 

Rosa Chelo

Desde que era muy niña Rosa escuchaba atentamente las melodías que su abuelo, un famoso músico lojano, tocaba con su fiel compañero: un gran chelo turquesa que la superaba por mucho en tamaño. Cuando su abuelo no la veía pasaba sus dedos por las cuerdas del instrumento, anhelando el día en que fuera lo suficientemente grande para tocarlo. Después de muchos años, Rosa subió al ático de la casa de su abuelo, entre las calles Sucre y Bolívar, en pleno centro de Loja. Allí se reencontró con el viejo compañero turquesa de su abuelo, pero esta vez le calzaba perfecto. Desde entonces, Rosa y las melodías que fluyen de su chelo turquesa son las estrellas del Teatro Benjamín Carrión, en especial durante el  Festival Internacional Artes Vivas Loja, donde nacionales y extranjeros se reúnen a escucharla recordar en cada nota a su abuelo.