carlos gil

Crítico Internacional

Procedencia: España

  • Estudió Interpretación y dirección en la Escola D’Art Dramatic Adriá Gual, hizo los cursos de Diplomatura en Ciencias Dramáticas en el Instituto del Teatro de Barcelona y estudió dramaturgia y guión de cine en la Escola d’Estudis Artistics de L’Hospitalet de Llobregat.
  • Ha dirigido más de una veintena de espectáculos, con obras de Dario Fo, Ignacio Amestoy, Joan Manuel Gisbert, Luis Matilla, Patxi Larrainzar, Jorge Díaz, Oswaldo Dragún o Heinrich von Kleist, entre otros. Ha actuado en numerosas obras de autores como O’Casey, José Zorrilla, Miguel Alcaraz, o Elmer Rice, bajo la dirección de Ventura Pons, Josep Montanyés o Ricard Salvat.
  • Ha escrito diversos textos y ha producido una decena de espectáculos para compañías como Akelarre, Teatro Geroa o Teatro Gasteiz.  Desde 1982 ejerce la crítica teatral en diversos medios de comunicación del País Vasco, y desde 1997 dirige la revista ARTEZ de las Artes Escénicas. Ha colaborado con varias revistas especializadas, ha impartido diversos cursos y talleres y ha participado como ponente en multitud de congresos, encuentros y debates, además de realizar las crónicas de multitud de ferias, festivales, muestras, jornadas y eventos por todo el mundo.

Revista Artezblai

ARTEZ se ha instaurado como una de las revistas de referencia en el ámbito del Teatro y la Danza tanto en el Estado español como en toda Iberoamérica. Ello se debe a su carácter independiente, a que está realizada por profesionales del periodismo, especialistas en la comunicación cultural y amantes de las Artes Escénicas. Bajo el lema “Lo único imprescindible para ir de casa al teatro y la imagen de su zapatilla con tacón de aguja que es ya un icono, la revista ARTEZ tiene el objetivo de hacer llegar a un amplio público toda la actualidad del Teatro, Danza, Circo, Magia, la Narración oral… primando los aspectos artísticos, con rigor informativo y atendiendo tanto a los profesionales como a los espectadores en general.

Críticas Artísticas

Crítica de Sakura Réquiem

Sakura. Réquiem para Hiroshima y Nagasaki

Obra: Sakura. Réquiem para Hiroshima y Nagasaki
Keiin Yoshimura

La tercera reflexión que planteo es cómo afrontar la experiencia demostrada por Keiin, Yoshimura, que ofrece un espectáculo en donde de hay unos minutos iniciales en los que encontramos material teatralizado, sustrato de valor escénico  para poder hilvanar una opinión teatral, pero que inmediatamente se transforma a nuestros ojos y capacidades de análisis en una exhibición, quizás en una clase magistral de algunas técnicas ancestrales de los lenguajes escénicos japoneses, que culminaron al día siguiente en una sesión con público de la ceremonia del té, y ahí, todo estaba bastante más claro. Era lo que era, una ceremonia de quinientos años de existencia.

En cambio, en la parte final de este espectáculo las dudas se hacen gigantes. Porque se nos dice que la inspiración de la pieza es la atrocidad de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, pero esto lo encontramos más o menos explícito al principio con audiovisuales que lo concretan porque después nos cuesta emparentar la acción de vestirse ayudada por una asistenta con unas cuantas capas de ropa, en un acto que dura más de quince minutos, en algo tangible y nos preguntamos: ¿cómo se debe interpretar?

Es importante, siempre, conocer de estas experiencias tan distantes de nuestra concepción teatral, acercarse a estas ceremonias, a estos ritos escénicos, pero en esta ocasión al crítico le cuesta, seguramente por desconocimiento profundo de las técnicas mostradas, considerarlo algo más que un precioso ejercicio, que nos naporta conocimiento.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Y un día Nico se fue…

Y un día Nico se fue…

Obra: Y un día Nico se fue…
Pedro Moscoso

Con “Nico se fue”, me pasa algo similar, aunque aquí es un problema mayormente estético, como si la puesta en escena tan colorida y el texto tan tópico y lleno de chistes fáciles sobre la homosexualidad, me dejara en un cruce de ideas. Estoy convencido que este tipo de vindicaciones, en ciertas sociedades es todavía necesario y hasta puede sentirse como ofensivo para los más conservadores, pero a la vez, la manera en que se muestra provoca una cierta animadversión, porque parece algo del pasado, que las cuestiones en este campo no están ya única y exclusivamente en la salida del armario (o closet), sino en otro tipo de discurso más amplio, mucho m-as atento a la diversidad de opciones sexuales.

Además, se hace en forma de musical, con todos sus elementos pertinentes, pero el equipo sufre demasiadas alteraciones, con unas evidentes desigualdades interpretativas que siembran sospechas de falta de entidad suficiente y todo en su conjunto parce más una Fiesta trasnochada, que una vindicación como tal y eso que sale el propio director a leer un manifiesto. Algo cortocircuita de manera, quizás en mi caso,  prejuiciosa la comunicación. Suena todo a vintage.

Carlos Gil Zamora

Crítica de San Antonio y el Secreto de Rosa María

San Antonio y el secreto de Rosa María

Obra: San Antonio y el secreto de Rosa María
Corporación Tierra Negra Internacional (Esmeraldas)

Permítaseme hacer lo que se llama una crónica crítica sobre tres trabajos que son muy diferentes, pero que por diversas razones bloquean al que suscribe la capacidad de establecer una crítica mínimamente canónica. Y conste que no es en absoluto una excusa o una tendenciosidad, sino que por ejemplo, el trabajo “San Antonio y el secreto de Rosa María” presentado por la Corporación Tierra Negra Internacional de Esmeraldas, se enmarca a mi entender dentro de una propuesta musical folklórica, con muchos valores intrínsecos, pero que en la parte narrada, cuenta una historia que consideramos bastante desnaturalizada, ya que es una muchacha que está buscando un novio y si bien, así de entrada eso no significa nada más que una anécdota desde donde arrancar, lo cierto es que en el desarrollo  de esta simplísima trama todo se convierte en algo que tiene un tufo de machismo latente, porque parece que esa mujer solamente puede salvarse con un marido, cosa que en estos momentos no concuerda con las ideas de igualdad. Cuando acaba la historia que es persistente en el tema, y se dedican a hacer un show musical y de baile, entramos en otro rubro, en otra fase del espectáculo, que se basa en ritmos y canciones regionales, muy potentes, contagiosos y bailes servidos con vestidos muy coloridos.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Top Secret y Cómic

Dos maneras de afrontar el payaso

Si se necesita alguna vez comparar las múltiples maneras que tiene el mundo clown, no hay mejor forma que ver dos espectáculos seguidos de esta bella disciplina. Por orden de aparición, primero fue el unipersonal “Top Secret” presentado por Briza Teatro, donde nos encontramos una propuesta donde las acciones, el mundo de la controversia, la dificultad de relacionarse con la realidad se externaliza. El payaso se hace vicario de la situación, pone dos o tres gestos, se encuentra con situaciones en las que no usa sus recursos propios, sino que están en la puesta en escena, en los elementos, el attrezzo, que van describiendo lo que se debería realizar a través de la intervención actoral.

Estamos ante una máscara , un payaso inerte, que usa de la supuesta teatralidad de los elementos sin lograr nunca transmitir el necesario reflejo de lo inexplicable, de lo irrealizable. No describe un mundo, describe una situación. Y nos falta ese cuerpo que nos transporte a esas risibles frustraciones para que no se quede en un teatro casi de objetos sin una dramaturgia clara.

Por el contrario, la propuesta de Imagino Teatro y su obra “Cómic”, el trabajo actoral alcanza cuotas de virtuosismo, con un personaje destacado, bien definido, que nos va mostrando a través de un teatro físico, de un payaso que roza la pantomima, las vicisitudes que se encuentra y que se inspira en unas tiras cómicas de todas la vida con los personajes de la televisión que a tantas generaciones han cautivado y que consigue convertir en inspiración para su trabajo que alcanza un buen ritmo, que tiene momentos delirantes, que sabe compaginar lo interiorizado y llegar a los espectadores a base de una depurada técnica actoral y una puesta en escena cuidada, que reafirma la teatralidad de la gestualidad codificada, de un cuerpo dispuesto a todas las peripecias y de una capacidad innegable para comunicar y con un número en el que interviene la luz, en una divertida escena metateatral que se ubica en otra dimensión y que reconocemos como original y sugestiva.

Carlos Gil Zamora

Probablemente sea el trabajo técnicamente más depurado de todos los presentados por equipos ecuatorianos, y su resultado con el público así lo constató porque mantuvo a la sala en vilo con su actuación que reaccionó a cada estímulo.

Crítica de Rocco y Sus Hermanos

Neorrealismo más tiempo

Obra: Rocco y sus hermanos
Grupo Aula 21

Lo que más inquieta de esta propuesta es que se atrevan a mezclar en el mismo rango escénico secuencias de la película homónima de Luchino Visconti, con las de la adaptación. Se puede interpretar como un acto de soberbia o como una confesión de inseguridad narrativa. Si necesita confirmar lo que está contando en lenguaje teatral con la presencia del filme, eso tiene unas consecuencias generales, porque se ve nada menos que imágenes de Alain Delon, en sus momentos de mayor belleza, y en escena, vemos a unos actores que intentan contarnos la misma historia de esos ciudadanos italianos del mundo rural pueblo que van a la ciudad a buscar mejor fortuna y son engullidos por todos los agujeros negros existentes en esos ambientes en donde el dinero empieza a ser lo fundamental y se pierden los rasgos de esa arcadia infeliz, de miseria y necesidades de la que provienen, al descubrir que ese viaje se ha convertido en una máquina de destrucción de la misma familia, de esos hermanos que definen cada uno una manera de integración en otros mundos y de su facilidad para contaminarse o para mantener una coherencia interna, una idea del mundo, que aunque sea cuestionable por conservadora, mantiene la madre que por momentos se convierte en una madre coraje.

La adaptación del celuloide al teatro tiene unos aciertos innegables. La narración de uno de los hermanos que asegura no está, porque ha desparecido del relato en el tiempo de la narración, sirve de unión entre las escenas. Encontramos que hay un exceso de narraturgia que ayuda a la elipsis, pero todo gana cuando eso se convierte en acción, en tiempo real. El espacio escénico simple, marca el territorio de la acción con una iluminación descriptiva de espacios y al fondo esa pantalla a modo de telón por donde se van y vienen los personajes y que es en unos momentos ese lugar de cruce entre filme y teatro, un filme neorrealista que se cuenta con unas claves tetarles en las que el tiempo transcurrido, pese al esfuerzo, por lógica se transforma en otro estilo.

Si hemos aplaudido la estructura dramatúrgica, si encontramos roces o confrontaciones en el uso de lenguajes superpuestos, incluso la estética general se puede considerar como acertad, pero nos encontramos con un déficit manifiesto: el nivel actoral. El ambicioso proyecto no siempre está bien acompañado por las interpretaciones, especialmente en las de mayor trascendencia tanto narrativa como emotiva, cuando se debe entrar en interpretaciones dramáticas de gran intensidad, que quedan desdibujadas, en otro nivel, por debajo de lo que requiere el todo. Es una propuesta que tiene el valor innegable del intento, que en una gran parte se logra, pero que necesita de mucha mayor elaboración en lo referido a la grandeza de los personajes apuntados.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Yampuna

Mensaje y forma

Obra: Yampuna
Intérpretes: Marcos Chamorro Mera, Julissa Ayala Garzón, Diego Saant Ananga
Director: Marcos Chamorro Mera
Producción: Laboratorio Teatral D2 (Ecuador)
Casona Patio – Loja – 19-11-19 – IV Festival Internacional Artes Vivas

Crean una mitología para trasladar un mensaje ecológico. Utilizan el teatro de títeres y objetos, de pequeño formato, instalados en una caja escénica que acota casi a tamaño de una televisión de gran tamaño. Los materiales utilizados para esa escenografía no son nobles, hay mucho plástico, vemos las luces, los cables, existe algo de desaliño en la puesta en escena.

Los movimientos de los manipuladores están a la vista, pero de una manera que alteran demasiado la concentración en el primer plano de la narración. Existe una estética que podríamos considerar como feísta, el niño famoso por ser el mejor cazador de pájaros tiene las piernas muy cortas. Sus animales acompañantes no tienen movilidad, son unas masas movilizadas, las voces de los actores se confunden, la narración se pierde en explicaciones, la sensación es de estar ante un producto inmaduro, que tiene un mensaje adecuado, pero que por sus formas y la oscuridad que reina en todo momento se puede perder.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Canción para dueto

Extrañados de sí mismos

Obra: Canción para dueto
Intérpretes: Natalia Reyes, Ingrid Londoño, Yenzer Pinilla, Jimmy Rangel
Dirección: Jimmy Rangel
Producción. Jimmy Rangel (Colombia-Estados Unidos)
Teatro Nacional Benjamín Carrión – Loja- 17-11-2019 – IV Festival Internacional Artes Vivas

En el siempre excesivo, por sus dimensiones, escenario del Benjamín Carrión, esa sección de una casita perdida en lugar indeterminado se convierte en foco de atención ante todo lo que sucede en ella. Los cuatro personajes que la habitan, que la viven, que viven, conviven o desviven, nos van introduciendo en un mundo que no sabemos si es mágico, si es real, un sueño, una pesadilla, un momento del hoy o de la memoria de sus habitantes, que tiene unas relaciones convulsas, que ejercen la violencia, pero que son capaces de bailar desesperadamente durante largos minutos, en una de las escenas más rotundas de esta propuesta que está recargada de signos narrativos que se superponen, se retroalimentan y se mantienen en parámetros comunicacionales diferentes.

Un cantante, con su guitarra, colocado en el centro del escenario, pero a una gran altura parece un demiurgo, va cantando canciones en diversos idiomas, canciones que aparentemente no aportan claves narrativas, sino emocionales, circunstanciales para seguir la trama que no avanza de manera lineal, sino que se retuerce por las propias situaciones, como si esos personajes estuvieran no extraviados en un bosque, en una sabana o en el imaginario, sino que en muchos momentos se muestran como extraviados de sí mismos, como si no existiera otro plano de conciencia que el propiciado por la desbordante sucesión de acontecimientos. El espacio escénico se completa con unos árboles que tienen sus raíces apuntando al cielo, de una iluminación realmente minuciosa, de unas interpretaciones apoteósicas en su desgaste físico, pero que aportan esa humanidad perdida, esas claves de fin que trasciende lo circunstancial, porque una mujer se suicida o es colgada, porque existen trazos de emociones exacerbadas, porque una generosidad absoluta.

Es un magnífico trabajo, de una concisión matemática, de una fuerza expresiva que se forma de tensión, acción y emoción.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Última carta de Úrsula

Escritura desamparada

Obra: Última carta de Úrsula
Intérpretes: Paola Cabrera, Carlos Cortez, Antonio Landeta, Laura Domínguez, Fernando Gómez
Dirección: Rodrigo herrera Rosas
Producción: Camino Rojo Danza Teatro
C.C. Alfredo Mora Reyes – Loja- 16-11-2019 – IV Festival Internacional Artes Vivas

Hay textos que suenan con fuerza poética. Existen momentos de composición escénica que tienen fuerza expresiva. Hay una energía circulante que dota de una esperanzadora vibración juvenil que se opaca por una cierta retórica formal, por una tendencia a la mirada interior, sin preocuparse por transmitir todas las claves que encierran los textos y su plasmación conjunta con los movimientos, la puesta en escena y la iluminación.

Esto lleva a un estancamiento discursivo, a un manierismo constante, como si existiera apagones en el discurso escénico que no se pueden superar debido en parte a una dirección excesivamente retórica, perdida en lo accesorio y que no profundiza en la simbiosis adecuada entre acción e intención, entre textualidad y estética, lo que deja toda la propuesta en un territorio de ambigüedad no calculada, como si no existiera el requerido rigor formal. Y también debido a la exigencia a un elenco que no acaba de poder asumir lo que se pretende.

De difícil ubicación en cuanto a su idea fuerza, entendiendo que sí se nos muestran algunas pistas vagas, sabiendo que esa ritualización en negro sotana, con la mezcla de esas máscaras de taller primario, nos incitan a unas conclusiones que son rebatidas por la propia debilidad dramatúrgica, como si estuviéramos ante una escritura desamparada.

Señalar que la denominación danza-teatro, no debe ser una simple etiqueta, sino que comporta una inclusión de lenguajes que aquí no acabamos de ver con claridad. Hay en toda esta obra una confusión, pero apunta que es fruto de una búsqueda a ciegas, que seguro la insistencia y la formación e información los llevará a encontrar un camino, rojo, azul, de luz, para ir mejorando.

Carlos Gil Zamora

Crítica de ¿Dónde está tu niño?

Entre cajones

Obra: ¿Dónde está tu niño?
Intérpretes: Luana Chóez, Zaydum Chóez Espinosa
Dirección: Zaydum Chóez Espinosa
Producción: Cactus Azul Artes Escénicas
Casona Patio – Loja – 17-11-2019 – IV Festival Internacional Artes Vivas

Los dos actores establecen un rito escénico a base de recorrer el escenario subidos a unos cajones que van moviendo. Una música ejecutada por un Dj acompaña constantemente a estos dos entes escénicos. De vez en cuando aparece la misma escena que vemos en directo, filmada previamente. La actriz no es la misma. Ese recorrido continúa, parece interminable, no van a ningún sitio, no vienen de ningún lugar. Es el juego con los elementos, su presencia, algunas palabras, las que contextualizan la acción, la que la dotan de valor significante.

La reiteración ceremonial se perpetúa hasta el encuentro de un títere con forma de humano, quizás de niño, que abre otra línea discursiva, una leve guía dramatúrgica que no siempre se mantiene en el primer nivel discusivo, que se esconde y reaparece siguiendo un esquema interno que descoloca en ocasiones al espectador, pero que forma parte sustancial de su propuesta que siempre se corona con la música que se convierte en ocasiones en el hilo conductor, la manera de resolver atascos narrativos.

Los actores no muestran emociones, son figuras orgánicas que no responden a los estímulos escénicos, que siguen con su misión, abrir y cerrar cajas, mostrar y esconder al muñeco que se coinvierte en referencial. Es una puesta en escena muy cerebral, introduce muchas formas de acotar el tiempo y el espacio, que usa el audiovisual para de manera autorreferencial con estrambote por lo que debemos esforzarnos por entrar en su lógica lineal y estamos seguros, podemos contestar la pregunta del título: Entre cajones.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Uma de Papel

Cuentos de papel

Obra: Uma de papel
Intérpretes: Ana Zavala, Carolina Caribay, Marcela Castillo
Dirección: Marcela Castillo
Producción: La Covacha Teatro (México)
C.C. Alfredo Mora Reyes – Loja – 19-11-19 – IV Festival Internacional Artes Vivas

Crear mundos de papel, no en el papel. Con el papel. Contar historias con un elemento tan asequible, marca un estilo, yo diría que condiciona el relato, hace de la dificultad de domeñar el papel, los papeles, parte del discurso. La imaginación del uso de los papeles, en rollo, en cuartilla, en plano o en montones en diferentes situaciones llega un momento que se agota. No parecen existir muchas más variantes que las que nos ofrecen las tres manipuladoras en escena.

Con ello nos acerca a una historia para niños y niñas con el protagonista de una niña de papel y cartón, que mantiene unas coordenadas reconocibles, en cuanto a ausencia de complejidad, a uso de recursos emocionales primarios, emocionales recurrentes, que configuran una opción de acercamiento a los buenos sentimientos, a las relaciones con sus padres dentro de un orden establecido que no se subvierte.

El trabajo formal es desigual. El condicionante del material pasa factura. Su decisión de los trazos simples para los personajes ayuda a la comprensión del público menudo. La interpretación de las manipuladoras se enmarca con la propuesta estética general, lo mismo que lo otros elementos concurrentes en la puesta en escena como la luz y el sonido.

Carlos Gil Zamora

Crítica de DreamHunters

La magnificencia del sueño

Obra: Dictionary of the Kazars – Dreamhunters
Dirección: Livia Pandur
Producción: Ballet del Teatro Nacional de Belgrado
Teatro Nacional Benjamín Carrión – Loja – 15-11-2019 – IV Festival Internacional de Artes Vivas

A partir de la novela homónima de Milorad Pavic, los sueños se van cazando desde la creación escénica. Un ballet neoclásico avanzado, mestizado, riguroso en sus disciplinas, pero imaginativo, soñador en sus desarrollos estéticos, basado, no solamente en la calidad técnica de sus ejecutantes, sino debido a una puesta en escena grandilocuente, en donde el espacio escénico es fundamental, significativo, totémico, con la presencia de un elemento central, una piedra, un meteorito, quizás un muro que se moviliza, que siempre es ocupado por uno de los bailarines, a modo de pájaro que observa. La iluminación logra acotar, activar, profundizar en cada instante, formando parte activa de una dramaturgia de lo visual que conmueve y que se complementa con una música auténticamente colosal con la que las coreografías se convierten en señas de identidad.

Prevalece la calidad, la sensibilidad, el ritmo interno, la técnica depurada para ir escribiendo sobre el escenario un bello sueño, un magnificente sueño que nos traslada a una realidad poética que parece imposible de atrapar en su complejidad en una única mirada, que se necesitaría de más sesiones para detectar todos los mensajes, todas las fugas hacia un imaginario onírico, todos los vuelos significativos.

Una demostración de trabajo riguroso, de adaptación de una obra literaria al escenario, utilizando la danza, la expresión de los cuerpos, las composiciones coreográficas que se expande o se concentra, que colectivizan o individualizan según la tensión narrativa requerida en cada instante. Un elenco amplio, quince bailarines y bailarinas, disciplinado, pero sutil, creativo, entregado y comunicativo. Vestido con elegancia y perfectamente armonizado con el conjunto de la propuesta estética. Un gran espectáculo, una manera de reconciliarse con la danza neoclásica como estilo útil, sublime y contemporánea, a base de imaginación, rigor y sabiduría.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Conmigo

Campo experimental

Obra: Conmigo
Puesta en escena y performer: Sofía Barriga
Casona Patio – Loja – 16-11-2019 – IV Festival Internacional Artes Vivas

Sofía Barriga hace de su cuerpo un campo de batalla de ideas, de sensaciones. Experimenta con lo expresivo, con los elementos. Aparece sin trampa ni cartón, desnuda. Se embadurna de tierra. Se mete en una bañera con agua fría. Nos hace sentir las alteraciones físicas, su cuerpo expresa de manera automática, no parece existir racionalización, se cumple un camino, pero en ese desplazamiento no todo sucede dentro de la lógica discursiva. Unas veces es el sonido, otras veces es el movimiento, una luz que enmarca las acciones, unas imágenes pregrabadas que configuran un espacio irreal, quizás una pesadilla, quizá un viaje lisérgico.

Danza, se mueve, hace equilibrio convierte una escena surrealista en un circo dadaísta con minutos de ejercicio antipodistas, su cuerpo rebota en el escenario, su cuerpo nace, muere, se transforma. Su cuerpo es su herramienta totalizadora de su mensaje, de su capacidad para parar tiempo, transfigurar espacio y fijarnos en ese cuerpo que sufre, que se alegra, en esa cara que se oculta, que se muestra, que nos absorbe y nos repele.

Hay más elementos de apoyo, unos platos de plástico, un plástico extendido en el suelo, unas escenas entre punkis y expresionistas que nos trasladan una vez más a un punto donde es el impulso, es el momento, es el ahora, sin necesidad de establecer conexiones filosóficas, ni entender más allá de esas explosiones físicas, todo lo que es el mundo, la vida, el final y el principio del caos.

No es un trabajo acabado, es impuro de la santa impureza de la creatividad sobrecogedora. Un cuerpo que se alimenta de unos conceptos teatrales bien arropados en el gesto, el movimiento y la iluminación y con Sofía Barrigas como sacerdotisa de su propia inhumación teatral. Sugerente experimento. El body-art de este siglo.

Carlos Gil Zamora

Crítica de La Inmortal

Diva-gación reflexiva

Obra: La Inmortal
Intérprete: Pilar Tordera Sáez
Dirección: Javier Andrade Córdova
Casona Teatrino – Loja – 15-11-2019 – IV Festival Internacional de Artes Vivas

Evocación a la gran actriz británica Sarah Bernhardt, tejiendo unas reflexiones sobre la fuerza del destino que se crea una artista de renombre, en sus momentos de decadencia física, casi desde un lugar de la no existencia, compartiendo la necesidad casi enfermiza para perpetuarse en el escenario, aplicando esa resabiada idea de que hay que morir con las botas puestas, es decir, en el escenario, una de las muertes que se antojan más crueles y patéticas.

Pilar Tordera afronta la carnalidad de la diva en una composición del personaje con dificultades técnicas básicas, debe dar vida a una casi muerta, o a una zombi, pero que además le falta una pierna, y debe ir de atrás a delante en la vida de esa Sarah mostrando todas sus grandezas, pero algunas de sus miserias, instalando el foco en lo meta-teatral, como si la vida ordinaria fuera incompatible con el escenario, los personajes y el arte interpretativo estuvieran exentos de contactos con la normalidad genética, instalándose en un discurso supremacista en cuanto a que los detalles cotidianos, incluso los médicos, no pueden enturbiar un final de obra, un gesto, una trascendencia artística que sitúe la comunicación en otro ámbito más allá de lo contingente.

Es un trabajo que se realiza en una puesta en escena que centra la acción alrededor de una cama hospitalaria, pero con elementos referenciales sobre al vida de la protagonista, es resuelto con solvencia por la actriz, aunque en la función presenciada la notamos siempre al borde de la sobreactuación, lo que le hacía perder matices, y los cortes narrativos, los oscuros y las inserciones musicales con son ido rasposo, le rompían el ritmo al espectáculo, que quedaba atrapado en la mismidad de actuación, como huyendo de una trascendencia ejemplarizante.

Carlos Gil Zamora

Crítica de Yerma

Drama Rural

Obra: Yerma
Autor: Federico García Lorca
Intérpretes: Caymo Pizarro, Michelle Chávez Arrese, Javier Ordoñez, Omar Bonilla, Sofía Flores, Katherine Lozano, Angélica Montúfar, César Vera Santos, Laura Alvear, Daviana Muñoz, Gardenia Muñoz.
Dirección: César Alvarado y César Vera Santos
Producción: Átomo Danza-Teatro
Teatro Bolívar – Loja – 15-11-2019 – IV Festival Internacional de Artes Viva

Yerma contiene en su textura original, rasgos de una época, daguerrotipos de una concepción del mundo femenino en el ámbito rural en donde se coloca la maternidad como eje fundamental de lo que debe ser una mujer, especialmente una mujer casada que debe procurar descendencia a un marido trabajador, honrado, pero por el que no siente otra cosa que cariño y respetuoso afecto. La protagonista no es una mujer liberada, ni liberadora. Solamente ansía ser madre, acunar un niño, que es la representación de un hogar, de una familia, de un futuro junto a su marido. Las mujeres de su entorno están en la misma clave, pero son madres, y eso genera roces y situaciones de incomprensión.

La versión que ofrece “Átomo Danza-Teatro” mantiene la estructura dramática lorquina y se expresa con la fusión de dos lenguajes, el corporal y dancístico y el oral, textual. Es una mixtura que en ocasiones logra la imbricación adecuada, pero que existe una diglosia escénica no pretendida que se manifiesta de manera reiterada, y es que, al estar siempre en dos planos, se confunden las dos entidades escénicas de la protagonista, lo que no parece ayudar a desentrañar la trama, ni la peripecia de los personajes.

Existe una intención de trascender, de apoyar con imágenes superpuestas, surgidas de la improvisación para dotarle de una espectacularidad, lo que se logra en algunas escenas, especialmente las corales, como es el caso de la de las lavanderas, pero que después esa fuerza se diluye porque no hay un mismo rango de calidad interpretativa, porque los textos en boca de según que actores o actrices derivan en otras maneras estéticas que se contradicen. El espacio escénico, acotado en sectores y la iluminación muy discusiva, dotan a toda la propuesta de unos trazos que presagian unas posibilidades futuras que actualmente no se concretan con continuidad ni con la necesaria claridad de objetivos.

Carlos Gil Zamora

2019-11-18T21:33:53+00:00